En Campo Abierto de EgunOn Bizkaia, Ion Colino, de Areitz Soroa, ha defendido la técnica del barbecho como un método sencillo y sostenible para recuperar la fertilidad del suelo y reducir insumos. Colino ha explicado que el barbecho consiste en dejar descansar la tierra periódicamente para que el suelo recupere su estructura y textura y mantenga un almacén equilibrado de nutrientes. Ha señalado que el sistema sustituye con solvencia a muchas enmiendas orgánicas y que los fertilizantes químicos generan contaminación, por lo que ha apostado por recuperar prácticas tradicionales. Además, ha propuesto rotaciones en las que, cada cuatro años, una parte de la finca se deje en barbecho para que el terreno se regenere de forma cíclica.
El colaborador ha afirmado que, frente a parcelas presionadas constantemente, los suelos con barbecho muestran hasta un 90% más de vida de microfauna, lo que favorece su sostenibilidad. También ha subrayado que el barbecho reduce la necesidad de aportes externos, tanto enmiendas orgánicas como insumos químicos, además del coste y transporte asociados.
Colino ha precisado que no se trata de «dejar que salga lo que salga», sino de sembrar especies concretas durante el descanso: crucíferas (como rábano, nabo o mostaza), leguminosas (como veza y trébol, también con avena forrajera), y gramíneas. Estas plantas aportan materia orgánica, fijan nitrógeno de forma natural y producen compuestos —como los isotiocianatos de las crucíferas— que ayudan a controlar nematodos y hongos. A este enfoque lo ha denominado «barbecho activo».
El invitado ha indicado que el barbecho es también útil frente a periodos de sequía, especialmente en zonas cerealistas, cuando se mantiene la cobertura del suelo con rastrojeras y gramíneas. En ese contexto, las cubiertas retienen humedad, evitan la erosión y ahogan las verdaderas malas hierbas gracias a su sistema radicular.
Por último, Colino ha reivindicado que el barbecho forma parte del saber de generaciones anteriores y demuestra beneficios palpables, por lo que ha animado a organizar las fincas para integrar esta práctica sencilla y eficaz dentro de la rotación de cultivos.
