Hiroshima y Nagasaki fueron bombas «pequeñitas comparado con los arsenales nucleares actuales»

El historiador Jaume Claret recuerda el 76º aniversario de los únicos ataques nucleares de la historia
Nube de hongo producto de las bombas atómicas sobre Hiroshima (izquierda) y Nagasaki (derecha) / Wikipedia

Esta mañana nos hemos acordado del aniversario de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. La ciudad japonesa de Hiroshima ha conmemorado este viernes, el 76º aniversario del lanzamiento por parte de Estados Unidos de una bomba nuclear contra la ciudad japonesa para poner fin a la Segunda Guerra Mundial, una oportunidad en la que ha urgido al Gobierno de Japón a firmar de forma «inmediata» el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares.

El alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, ha exigido al Gobierno que ratifique el acuerdo que entró en vigor en enero de este año tras ser aprobado en 2017 por 122 naciones y suscrito por 50 estados, el cual supone, además, el primer tratado multilateral de desarme nuclear en más de dos décadas.

En el EgunON Magazine, hoy nos ha acompañado el historiador Jaume Claret, de la UOC, con quien hemos valorado la importancia de combinar los esfuerzos individuales para alentar a los estados con armas nucleares a modificar sus políticas. Tal y como nos ha aclarado Claret, es una auténtica necesidad, especialmente teniendo en cuenta que, como nos ha avanzado, Hiroshima y Nagasaki fueron bombas «pequeñitas comparado con los arsenales nucleares actuales«.

Mientras, en los Juegos Olímpicos en Tokio no se ha guardado el minuto de silencio después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) rechazara una petición para ello realizada por la ciudad de Hiroshima.

La decisión del COI ha provocado que en Hiroshima se sintieron «traicionados» por el rechazo, según recoge el periódico japonés ‘Asahi Shimbun’.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, con motivo del aniversario, ha recordado que «en este día, hace 76 años, una sola arma nuclear provocó un sufrimiento inimaginable a los habitantes de esta ciudad (Hiroshima), matando a decenas de miles de personas al instante, a decenas de miles tras el bombardeo y a muchas más en los años siguientes».

Asimismo, se ha referido a lo que desencadenó la tragedia y ha apuntado que la «defensa incomparable» realizada por los supervivientes, los conocidos como hibakusha, «es un testimonio de la resistencia del espíritu humano».

Guterres ha aseverado que este colectivo ha dedicado su vida a «compartir experiencia» y a «hacer campaña para que nadie más sufra su destino», y ha remarcado que la ONU comparte su visión de un mundo sin armas nucleares.

«Este fue el tema de la primera resolución de la Asamblea General, aprobada apenas cinco meses después del bombardeo de Hiroshima, y del TPAN, que entró en vigor el 22 de enero de este año», ha apostillado en su mensaje.

En esta línea, ha mostrado su «profunda preocupación» por «la falta de progreso hacia el objetivo de un mundo libre de armas nucleares». «Los estados en posesión de armas nucleares han modernizado sus arsenales en los últimos años, lo que ha desencadenado una nueva carrera de armamentos», ha advertido.

De este modo, Guterres ha llamado a los estados que poseen armas nucleares a que «adopten medidas de reducción de riesgos, de forma individual y conjunta», y ha instado a los gobiernos que utilicen la Décima Conferencia de Revisión del TPAN para «fortalecer su compromiso con un mundo libre de armas nucleares».

«La única garantía contra el uso de armas nucleares es su total eliminación», ha sentenciado.

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