El paisaje de esta semana se ubica en plena plaza Indautxu, a primera hora y con el cielo aún azul frío de invierno, se alza un gigantesco árbol de Navidad que ocupa casi todo el encuadre. Todavía conserva parte de sus adornos: bolas rojas y algunas plateadas repartidas por las ramas, mientras las fachadas de los edificios que rodean la zona enmarcan la escena y refuerzan esa sensación de “fin de fiesta” tras las fechas navideñas.
En primer plano destaca una plataforma elevadora naranja con el brazo extendido hacia la derecha, con una cesta de trabajo suspendida en el aire para acceder a la decoración. A ras de suelo se ven operarios con ropa reflectante, palés y material apilado listo para cargar, señal de que el desmontaje está en marcha y de que Bilbao va guardando, pieza a pieza, su decoración navideña hasta el próximo año.