El Surne Bilbao afronta este miércoles en Miribilla el reto de remontar los seis puntos de desventaja ante el PAOK en la vuelta de la final de la FIBA Europe Cup. Más allá del marcador, una de las claves estará en cómo responder a la propuesta defensiva griega, que ya logró incomodar seriamente el juego ofensivo de los hombres de Jaume Ponsarnau en la ida.
Ajuste táctico
El técnico catalán tiene claro por dónde pasará el ajuste: entender mejor el partido que planteó el PAOK y encontrar soluciones sin perder la identidad.
“Su propuesta es una propuesta defensiva claramente de aislar el dos contra dos, y esa es su apuesta y lo hacen muy bien”
En Salónica, el conjunto griego logró llevar el partido a un terreno incómodo, especialmente para los bases y los jugadores abiertos, dificultando la generación de ventajas y condicionando el tiro exterior. Aunque Ponsarnau no considera que el equipo no generara opciones, sí reconoce que el contexto no fue favorable.
“Creo que allí nosotros tuvimos buenos tiros, pero ellos también jugaron para interpretar que si teníamos esos buenos tiros, para nosotros fuesen esos”
Buscar acierto
Es decir, el PAOK eligió qué conceder y qué negar. Su defensa, con jugadores polivalentes y una estructura táctica muy definida, buscó aislar situaciones y limitar la fluidez ofensiva bilbaína, especialmente en el juego entre pequeños y cuatros abiertos.
Ante ese escenario, el plan no pasa por una revolución táctica, sino por una mejora en la ejecución y en la implicación colectiva.
“Alguna cosa tenemos que hacer mejor en este sentido y para eso nos hemos preparado. No muchas cosas diferentes”
La clave estará en sumar más actores al partido. En la ida, faltó producción ofensiva más allá de los focos habituales, algo que el técnico considera imprescindible para romper la estructura defensiva rival.
“Necesitamos encontrar más jugadores… que encuentren mejores sensaciones en el partido, más inspiración”
Además, uno de los objetivos será dar mayor protagonismo al juego exterior en bloque, buscando que tanto aleros como ala-pívots puedan influir más en ataque y evitar que el PAOK controle los emparejamientos.
“Intentar que el juego lleve a que nuestros cuatro, que todo el jugador de perímetro, esté un poquito más partícipe”
Sin sorpresas
Ponsarnau espera un rival reconocible, sin grandes cambios estructurales, pero sí con ajustes para mejorar su rendimiento respecto a la ida.
“Espero algo diferente, pero sobre todo que intenten mejorar respecto al anterior partido… no tanto en hacer cosas diferentes”
En ese contexto, el partido se decidirá más en la ejecución que en la sorpresa. Dos equipos con identidad clara, donde cada detalle en ataque —y especialmente la capacidad de adaptarse a la defensa rival— puede marcar la diferencia.
Miribilla dictará sentencia, pero la primera batalla será táctica: encontrar la fórmula para desactivar una defensa que ya demostró su capacidad para incomodar y condicionar todo un plan ofensivo.