Yo vi a Seixas en Aralar

El líder da un golpe casi definitivo a la Itzulia
Yo vi a Seixas en Aralar
Seixas no regaló ni un metro en la segunda etapa de la Itzulia / Sprint Cycling Agency- Itzulia Basque Country
Banner de Cáritas Bizkaia en Bilbao

Cuando Paul Seixas (Decathlon) buscaba toda velocidad, enfundado en el maillot amarillo de líder, la línea de meta de la segunda etapa de la Itzulia, la televisión mostraba bellos planos del santuario de San Miguel de Aralar. Buena parte de nuestro patrimonio histórico tiene que ver con el recuerdo, con las vidas ejemplares, con la creación para conmemorar aquellos lugares en los que han sucedido cosas que, al menos a simple vista, escapan a nuestro conocimiento. Si en Aralar no hubiera un santuario dedicado a San Miguel, debería empezar ya la cuestación para dedicarle uno a Paul Seixas. Porque lo que hemos visto hoy apunta a ser uno de los mitos fundacionales del primer corredor francés en mucho tiempo que apunta a tener un Tour en las piernas. Los ha fundido a todos. Cuando ha querido y sin mirar atrás. «Hay etapas en las que no sabes cómo lo has hecho», decía en meta, asombrado ante su propio talento. «El ciclismo ha cambiado mucho», decía al enterarse de que había rebajado en… en dos minutazos el mejor tiempo de ascensión al puerto navarro, en poder hasta hoy de Fabio Aru.

De aquí salen dos Itzulias, la de Seixas, que tendrá que equilibrar su pulsión caníbal con evitar riesgos, y la de los demás, que en condiciones normales pelean desde hoy solamente por el podio. Astuto, conocedor de sí mismo y de la ronda vasca, Primoz Roglic (Red Bull Bora), es segundo en la general, a 1:59 de Seixas. Un mundo en una carrera de seis días y tras haberse disputado tan solo dos etapas. El equipo de las bebidas energéticas, que sobre la bicicleta no sufre de clipping, podrá jugar bien sus bazas, puesto que tiene a Florian Lipowitz en la tercera posición, a 2:08. En Radio Popular hemos vivido la etapa desde Bizi Kafe (Cosme Echevarrieta, 1, Bilbao), disfrutando del café de especialidad mientras veíamos a un ciclista también de gama excepcional.

Sin mirar atrás

La etapa se desarrolló como era de esperar, una fuga por delante y el equipo del líder haciendo labores de control. Es difícil de entender que se dudase tanto de la capacidad de Decathlon para controlar. Han venido con un equipazo, y lo han demostrado a las primeras de cambio. Los cantos de sirena, los cheques con más ceros de los que se pueden asimilar, aparecerán. Pero Decathlon tiene proyecto para ofrecer a Seixas y no estaría nada mal que una nueva estructura se sumara a eso que se ha venido a llamar la era de los superequipos. Hoy han cumplido a gran nivel.

Es cierto que en los primeros metros de la subida a San Miguel de Aralar, la imagen ha resultado algo desconcertante. Al Decathlon le ha costado reaccionar. Pero al final, mandan las piernas. Apoyado en compañeros de excelente nivel como Riccitello, el líder ha logrado progresar. A partir de ahí, ritmo duro para seleccionar hasta que Seixas ha decidido ejecutar su particular chasquido de Thanos. En ningún momento se han puesto de acuerdo por detrás. Y tampoco queda claro si hubiera servido de mucho. La de hoy de Seixas es una exhibición como las que han ido dando, en su particular guerra fría, Pogačar y Vingegaard. Hemos venido a sobrereaccionar, sí.

Fantástico Izagirre, terror con Landa

El delicioso café que nos servían en Bizi Kafe casi se nos atraganta con una imagen demasiadas veces vista, Mikel Landa en el suelo, doliéndose, siendo atendido. Pintaba mal, todo el mundo se temía lo peor, ya no solo por la Itzulia, sino por la carrera de un ciclista de 36 años que se las ha visto una y otra vez con el infortunio. Una sensación sombría se ha apoderado de la afición. Y así muchos minutos. Sin noticias de Landa (Melendi tenía una canción de título muy similar). Hasta que le hemos visto en meta. Galleta, pero de menores consecuencias de las esperadas.

En ese contexto, la afición txirrindulari ha podido centrarse en disfrutar de lo conseguido por Ion Izagirre, a un altísimo nivel en su último curso como profesional. El de Ormaiztegi es séptimo a 2:36 y no es para nada descabellado pensar en el podio.

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