El Surne Bilbao inicia este miércoles en el Roig Arena (19:00 horas) una nueva aventura en una temporada que ya es histórica. Campeón de la FIBA Europe Cup y séptimo clasificado de la Liga Endesa, el conjunto bilbaíno se presenta en los cuartos de final sin complejos, consciente de la enorme dificultad del desafío, pero también convencido de que todavía puede seguir ampliando su historia.
Jaume Ponsarnau no ocultó que el Valencia Basket representa uno de los retos más complicados posibles. La exhibición del conjunto taronja en el Palau Blaugrana, donde certificó la segunda plaza de la fase regular, dejó una profunda impresión en el técnico de los hombres de negro. “Valencia jugó muy, muy, muy bien y ver la impotencia del Barça es una cosa que da mucho respeto”, admitió el entrenador, que considera al equipo valenciano “el que mejor ha jugado al baloncesto durante todo el año” y, probablemente, “el que está más en forma en este momento”.
Ir más allá
Sin embargo, lejos de resignarse ante el favoritismo valenciano, el discurso en Miribilla está marcado por la ambición. Ponsarnau recordó que la clasificación para el playoff fue fruto de una gran segunda vuelta y de una última jornada en la que el equipo volvió a demostrar carácter para asegurar una meritoria séptima posición. Ahora, con los deberes hechos, llega el momento de intentar ir un paso más allá.
“Sabemos que es muy difícil, muy, muy difícil, pero se puede, y como se puede vamos a intentarlo”, aseguró el técnico. Un mensaje que resume perfectamente el estado de ánimo de un equipo que afronta la eliminatoria sin presión, pero con la ilusión de seguir compitiendo al máximo nivel. “Se nos abre la posibilidad de ir más allá y la afrontamos con ilusión y con la responsabilidad de hacer todo lo posible que está en nuestra parte”, añadió.
La clave, según el entrenador bilbaíno, pasa por mantener intacta la identidad que ha permitido al Surne Bilbao Basket firmar una de las mejores temporadas de su historia. Más que inventar fórmulas nuevas, el plan consiste en potenciar aquello que ha convertido al equipo en un rival incómodo para cualquiera.
Adaptación, nada de transformación
“Nosotros estamos más en fortalecer las cosas que nos han hecho competitivos y, en todo caso, poner matices que nos permitan adaptarnos a las particularidades que tiene Valencia”, explicó Ponsarnau. El técnico destacó especialmente la capacidad de los valencianos para correr, castigar cualquier pérdida y dominar el rebote, aspectos en los que el Bilbao Basket deberá ofrecer su mejor versión si quiere tener opciones de competir la serie.
Más allá del talento individual de jugadores como Jean Montero, Badio, Thompson o Pradilla, Ponsarnau insistió en que la gran fortaleza de Valencia Basket reside en sus fundamentos colectivos. “Ellos son el equipo con mejores valores de Europa”, afirmó. Un conjunto que, según explicó, es capaz de mantener su nivel competitivo tanto en los momentos de acierto como en aquellos en los que los tiros no entran, una virtud que obliga a sus rivales a mantenerse concentrados durante los cuarenta minutos.
Batalla física y mental
Precisamente por eso, el entrenador bilbaíno considera que la batalla será tanto física como mental. El Bilbao Basket deberá encontrar el equilibrio entre mantener su habitual dinamismo ofensivo y minimizar los errores que permitan a Valencia desplegar su temible juego en transición. “Si nosotros paramos nuestro ritmo ofensivo, su defensa no nos va a dejar hacer ninguna canasta. Tenemos que encontrar nuestro acierto a nuestra manera”, reflexionó.
La temporada, además, ha servido para que el conjunto bilbaíno se gane el respeto de toda la competición, incluido el propio Valencia Basket. Una circunstancia que Ponsarnau valora como una consecuencia lógica del excelente trabajo realizado por sus jugadores durante meses.
Respeto mutuo
“Hemos hecho una muy buena competición y hasta un equipazo como Valencia Basket nos respeta”, señaló. Aunque reconoció que ese respeto también implica que los valencianos afrontarán la eliminatoria plenamente concentrados, el técnico considera que es un reconocimiento al crecimiento que ha experimentado el equipo durante el curso.
Con el factor cancha en contra y un rival que parte como favorito, el Bilbao Basket llega al playoff con poco que perder y mucho que ganar. Y en una serie al mejor de tres partidos, cualquier oportunidad puede cambiarlo todo. Por eso, el mensaje final de Ponsarnau fue una declaración de intenciones: “Un playoff de tres partidos lo carga el diablo. Vamos a intentar aprovechar, si aparece una oportunidad, estar preparados y agarrarnos a ella”.
Los hombres de negro ya han escrito una de las páginas más brillantes de la historia del club. Ahora quieren demostrar que todavía queda tinta en el bolígrafo