DYA y la ayuda a la movilidad: el servicio que devuelve autonomía a quienes no pueden salir de casa
Cada domingo conocemos más de cerca la labor social y asistencial que realiza DYA a través de las voces de sus propios profesionales. En esta ocasión, la charla con Marta Goitia nos acerca a uno de los servicios más necesarios y, al mismo tiempo, menos conocidos: la ayuda a la movilidad para personas que no pueden salir de su vivienda por dificultades físicas o barreras arquitectónicas.
Aunque para muchas personas subir y bajar escaleras forma parte de la rutina diaria, para otras puede convertirse en un obstáculo insalvable. La falta de ascensor, problemas de equilibrio o el miedo a una caída hacen que algunas personas permanezcan durante meses —e incluso años— sin salir de casa. Ante esta situación, el servicio de movilidad de DYA se convierte en una solución clave para recuperar autonomía y calidad de vida.
Según explica Marta, en DYA se encuentran con casos de personas que llevan cinco o seis años sin salir de su vivienda. No se trata necesariamente de enfermedades graves, sino de una combinación de factores habituales: edad avanzada, inseguridad al bajar escaleras o portales sin ascensor.
Muchas personas mayores utilizan andadores o muletas y no se sienten seguras para bajar solas. En otros casos, los usuarios utilizan silla de ruedas y el edificio no cuenta con salvaescaleras o ascensor a cota cero. Todo ello termina generando aislamiento y una progresiva pérdida de independencia.
Aunque una parte importante de las solicitudes está relacionada con acudir al médico o a consultas sanitarias, la ayuda a la movilidad de DYA cubre muchas otras necesidades cotidianas.
Las personas que utilizan este servicio también pueden necesitar apoyo para realizar gestiones en el banco, acudir a un notario, visitar a un familiar enfermo o asistir a una reunión familiar. Incluso hay quienes simplemente quieren salir a dar un paseo después de mucho tiempo sin hacerlo.
En muchos casos, el verdadero problema no es el desplazamiento posterior, sino algo tan sencillo como bajar desde el domicilio hasta la calle y volver a subir después. Por ello, DYA ofrece tanto el traslado completo como el servicio específico de subida y bajada de escaleras.
El perfil de usuarios de este servicio es muy amplio. La mayoría de las solicitudes proviene de personas mayores con problemas de movilidad o equilibrio, pero también hay personas jóvenes que necesitan ayuda de forma temporal.
Por ejemplo, alguien que se ha roto una pierna o que atraviesa una situación de movilidad reducida puede necesitar apoyo para salir de casa durante un periodo concreto. En todos estos casos, el objetivo es el mismo: facilitar que la persona pueda seguir realizando sus actividades con seguridad.
Tecnología y seguridad para subir y bajar escaleras
Para realizar estas intervenciones de forma segura, DYA utiliza una silla especial conocida como “oruga eléctrica”. Este dispositivo permite subir y bajar escaleras de forma controlada y con mayor estabilidad que los sistemas manuales utilizados en el pasado.
Las personas usuarias viajan correctamente sujetas mediante arneses y cinturones de seguridad, y en muchas ocasiones el servicio se realiza con dos profesionales para garantizar una maniobra segura, especialmente en escaleras estrechas, de caracol o con descansillos complicados.
Antes de realizar algunos servicios, incluso se analiza previamente el acceso al edificio para valorar las características de las escaleras y preparar la intervención.
Además del equipamiento técnico, este trabajo requiere formación específica. Manejar correctamente la silla salvaescaleras implica conocer el control de pesos, los giros en escaleras estrechas y las diferentes situaciones que pueden presentarse en cada portal.
Pero junto a la parte técnica existe un componente humano fundamental. Muchas de las personas que solicitan esta ayuda viven solas o sienten inseguridad al salir de casa. Por ello, el acompañamiento también tiene un valor emocional importante, ya que proporciona confianza y tranquilidad durante todo el proceso.
En algunos casos, el acompañamiento puede ser completo: desde que la persona sale de su domicilio hasta que regresa a él.
Préstamo de sillas de ruedas y apoyo a las familias
Otro aspecto destacado es que DYA también puede facilitar recursos complementarios como el préstamo de sillas de ruedas o andadores. Esto resulta especialmente útil cuando una familia quiere realizar un desplazamiento puntual —por ejemplo, un viaje corto o una visita— y no dispone del equipamiento necesario.
Muchas veces son los propios familiares quienes contactan con el servicio al ver que una persona mayor cada vez sale menos de casa por miedo o por dificultades físicas. En estos casos, informarse y solicitar ayuda puede evitar situaciones de aislamiento prolongado.
El envejecimiento de la población y la existencia de numerosos edificios con barreras arquitectónicas hacen que la demanda de este tipo de ayudas esté creciendo en los últimos años.
Lo que antes era un servicio poco conocido hoy se está consolidando como una herramienta esencial para mejorar la calidad de vida de muchas personas, permitiéndoles recuperar algo tan básico como salir a la calle cuando lo necesitan.
Nadie debería quedarse en casa por falta de movilidad
El mensaje final que transmite DYA es claro: pedir ayuda no es molestar. Muchas personas mayores sienten apuro al solicitar este tipo de apoyo, pero contar con estos servicios puede marcar una enorme diferencia en su bienestar físico, emocional y social.
La ayuda a la movilidad permite volver a acudir al médico, realizar gestiones, visitar a la familia o simplemente salir a dar un paseo. Pequeños gestos que, para quienes han pasado mucho tiempo sin poder hacerlo, significan recuperar una parte esencial de su vida.
Porque Todos somos la DYA.
