Cómo prevenir la hipotermia en las personas de edad

Somnolencia, apatía o desorientación pueden ser los primeros indicios de una hipotermia leve dentro de casa.

Podcast Sociedad

La hipotermia inadvertida: el riesgo silencioso que afecta a las personas mayores en invierno

Frío en casa / Depositphotos

Las bajas temperaturas propias del invierno no solo se sienten en la calle. En el interior de los hogares también pueden convertirse en un factor de riesgo para las personas mayores. En  EgunON Magazine, la médica Cata de la Gándara Piñeiro, especialista en Sanitas Mayores, ha explicado cómo el envejecimiento afecta a la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal y ha alertado sobre un fenómeno conocido como hipotermia inadvertida.

La especialista ha detallado que, con la edad, el cuerpo regula peor el calor. El sistema funciona de manera más lenta, como si el termostato interno estuviera enlentecido. Se pierde masa muscular —principal generadora de calor—, la circulación periférica disminuye y el sistema nervioso reacciona con menor rapidez. El resultado es una mayor facilidad para perder temperatura corporal.

Un proceso progresivo que puede pasar desapercibido

Según ha explicado la doctora, el centro regulador de la temperatura se encuentra en el hipotálamo, pero el envejecimiento afecta de forma global a todos los sistemas implicados. No existe una única causa, sino una pérdida general de eficiencia del organismo.

A diferencia de fenómenos bruscos como los sofocos asociados a la menopausia, la hipotermia en personas mayores se produce de manera progresiva. La temperatura corporal desciende poco a poco y la persona no siempre es consciente de ello. Los primeros síntomas son inespecíficos: más cansancio, somnolencia o ligera desorientación. En muchos casos, estos signos se atribuyen simplemente a la edad o al deterioro cognitivo, lo que dificulta su detección.

Cata de la Gándara Piñeiro ha subrayado que este proceso puede darse incluso dentro de casa, sin necesidad de exposición directa al frío exterior.

El entorno doméstico y la soledad como factores de riesgo

La vivienda juega un papel clave. En este proceso influyen elementos como un mal aislamiento, calefacciones irregulares, corrientes de aire, humedad o habitaciones poco utilizadas. También ha destacado la importancia de la soledad y la falta de supervisión, ya que vivir solo puede retrasar la detección de los síntomas.

Otro factor relevante es la inactividad física. Las personas mayores pasan muchas horas sentadas, lo que reduce la producción de calor corporal. Además, una alimentación insuficiente limita la energía disponible para mantener la temperatura, algo que la doctora ha comparado con una estufa sin combustible.

En este sentido, ha insistido en que una buena alimentación y una correcta hidratación son fundamentales. Las personas mayores suelen tener menos sensación de sed y menor apetito, lo que incrementa el riesgo tanto de deshidratación como de pérdida de calor. Detectar la deshidratación resulta complejo porque muchos signos —como la sequedad de piel o mucosas— ya son propios de la edad.

Medicación y somnolencia: un riesgo añadido

No hay que desdeñar el papel de determinados fármacos, especialmente las benzodiacepinas. Estos medicamentos, utilizados con frecuencia para tratar trastornos del sueño o alteraciones conductuales, pueden aumentar la somnolencia residual al día siguiente debido a que el metabolismo y la eliminación renal en personas mayores son más lentos.

Esta situación favorece la inmovilidad prolongada y aumenta el riesgo de caídas, además de contribuir indirectamente a la pérdida de temperatura corporal.

Prevención y vigilancia: claves para el invierno

Como recomendación general, la doctora ha señalado que muchas veces se piensa que el peligro está únicamente en el exterior, cuando en realidad el frío puede instalarse en el interior del hogar sin ser percibido. Por ello, es importante revisar el aislamiento de la vivienda, mantener una temperatura confortable —sin excesos que resequen el ambiente— y prestar atención a cambios en el comportamiento habitual de las personas mayores.

La supervisión regular, el movimiento diario, una alimentación adecuada y una hidratación suficiente son medidas básicas para evitar que el frío se convierta en un riesgo silencioso dentro de casa.


Si te gusta EgunOn Magazine, suscríbete en nuestros canales de podcast:

Y sigue a Radio Popular en las redes sociales:

  • Sigue todas las noticias de Bilbao y Bizkaia en nuestro Facebook
  • Conoce la radio desde dentro en nuestro Instagram
  • Los titulares y los bacalaos del Athletic al minuto en X
  • Revive los mejores bacalaos en YouTube
  • Recibe las actualizaciones de nuestra programación y nuestras noticias en nuestro canal de Telegram

También te puede interesar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *