El cementerio de Begoña vuelve a estar en el centro de las quejas vecinales. Residentes del barrio han denunciado el estado de abandono que presenta el recinto, cerrado desde hace años, con maleza, zarzas y hierbas de gran altura, mientras siguen esperando que avance el proyecto previsto para transformar este espacio histórico de Bilbao en un jardín memorial.
Nos hemos acercado hasta Begoña para recoger las reclamaciones de quienes viven junto al antiguo camposanto. El acceso permanece cerrado y desde el exterior se aprecia la abundante vegetación que ha crecido en el interior. Los vecinos aseguran además que la situación ha provocado la presencia de insectos y, según varios testimonios, también de ratas.
«Parece una sabana de África»

Uno de los vecinos ha descrito con contundencia el estado del recinto: «el cementerio de Begoña parece una sabana de estas de África». Según ha explicado, alrededor del camposanto existen jardines privados mantenidos por las comunidades de propietarios, mientras el terreno municipal continúa cubierto de vegetación.
«No han cortado durante años y años y está como, pues eso, unos hierbajos hasta la cintura», ha lamentado.
Otro residente ha asegurado que desde septiembre de 2025 no se ha realizado la limpieza que reclama el barrio. «Está todo lleno de maleza, de hierbas malas, de un estado de insalubridad que no es tolerable», ha señalado. Los vecinos piden que, mientras no comiencen las obras previstas, al menos se lleve a cabo un mantenimiento básico de la parcela.
Un proyecto esperado desde hace años
El futuro del cementerio pasa por su conversión en el denominado Jardín de las Memorias, un proyecto planteado para recuperar el patrimonio funerario e histórico del espacio y abrirlo al barrio como zona de paseo, descanso y actividad cultural.
Durante el programa se ha recordado que el recinto cuenta con una superficie aproximada de 6.150 metros cuadrados y que el proyecto contempla la conservación e integración de algunos de los panteones y elementos más representativos del antiguo cementerio, además de una galería botánica.
La propuesta busca también que este espacio pueda albergar visitas guiadas, actos culturales y actividades comunitarias, vinculando el nuevo jardín con la historia del lugar.
Los vecinos aseguran que las obras no han comenzado
La principal preocupación del barrio es ahora la falta de avances visibles. Varios residentes han explicado que llevan años escuchando anuncios sobre la futura transformación del cementerio sin que hayan apreciado movimientos recientes.
«Llevamos dos años que el Ayuntamiento dice que van a empezar las obras, estamos en el 2026, no han empezado, todo lleno de zarzas», ha relatado uno de ellos.
El mismo vecino ha asegurado que la última información que había recibido situaba el comienzo de las actuaciones en enero de este año. «Ni una, ni una, ni un movimiento», ha respondido al ser preguntado por si posteriormente ha observado trabajos en la parcela.
Otros residentes reconocen incluso que desconocen con detalle qué actuación se va a realizar. «No sabemos absolutamente nada por parte del Ayuntamiento qué es lo que van a hacer», ha afirmado otro de los entrevistados.
Un espacio marcado por la memoria histórica
El antiguo cementerio guarda además una importante dimensión histórica. Durante los últimos años se han desarrollado intervenciones y excavaciones relacionadas con los restos existentes en el recinto, y en el reportaje se ha recordado la vinculación del lugar con víctimas de diferentes conflictos.
Los planes de recuperación pretenden precisamente mantener esta memoria y convertir el antiguo camposanto en un espacio donde patrimonio, vegetación y uso ciudadano convivan.
El proyecto ha sido presentado como una intervención singular que transforma un antiguo cementerio en una zona de ocio, descanso y memoria. En el programa se ha señalado un presupuesto de ejecución cercano a los tres millones de euros, aunque los vecinos entrevistados aseguran que siguen sin conocer cuándo comenzarán las actuaciones sobre el terreno.
«No pedimos que hagan maravillas»
Mientras esperan el desarrollo del proyecto, la reclamación inmediata del barrio es mucho más sencilla: limpiar y adecentar la parcela.
«No pedimos que hagan maravillas», ha resumido uno de los residentes. Los testimonios recogidos por Radio Popular-Herri Irratia inciden en que la vegetación afecta a la imagen de la zona y genera preocupación entre quienes viven junto al cementerio.
Además, varios vecinos han trasladado que por este punto de Begoña pasan también visitantes y turistas debido a su cercanía con la Basílica de Begoña, lo que hace más visible el estado actual del recinto.
El curioso número 39 del cementerio

Entre las historias recogidas durante el reportaje también ha aparecido una curiosidad vinculada al antiguo camposanto. Uno de los vecinos ha explicado que en la fachada figura el número 39, como si se tratase de un portal convencional, y ha asegurado que antiguamente los fallecidos podían recibir allí correspondencia.
La propia Elena Campo ha advertido en antena de que no ha podido comprobar si esta historia es cierta o forma parte de una leyenda urbana, aunque el relato ha llamado la atención de los vecinos y del equipo de EgunON Magazine.
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