El veterinario e investigador del CSIC Francisco Ruiz Fons ha explicado en EgunON Magazine que el brote actual responde a una “tormenta perfecta” muy concreta y ha defendido el papel de veterinarios y ecólogos en la prevención de futuras zoonosis. La actualidad sanitaria internacional ha vuelto a poner el foco en las zoonosis, las enfermedades que saltan de animales a personas. Francisco Ruiz Fons ha analizado la evolución del brote de hantavirus Andes, tras la detección de positivos entre personas repatriadas en Francia y Estados Unidos.
El experto ha explicado que esos casos entraban dentro de lo esperable, teniendo en cuenta el comportamiento del virus y su periodo de incubación, que puede oscilar entre una y ocho semanas. Según ha detallado, existen muchos hantavirus circulando en distintas zonas del mundo, pero el virus Andes presenta una particularidad relevante: es el único con capacidad demostrada para transmitirse entre humanos, aunque generalmente requiere un contacto estrecho.
Los roedores, reservorio natural del virus
Ruiz Fons ha recordado que cada especie de hantavirus suele estar asociada a un roedor concreto que actúa como reservorio principal. En el caso del virus Andes, ese papel lo desempeñan pequeños roedores de cola larga del género Oligoryzomys, presentes en Sudamérica.
El investigador ha explicado que estos animales pueden excretar el virus a través de la saliva, las heces o la orina. Cuando el virus circula de forma intensa entre las poblaciones de roedores, puede llegar al ser humano principalmente mediante la inhalación de aerosoles contaminados. Por eso, ha señalado que el riesgo suele aparecer en contextos muy concretos, especialmente en zonas endémicas o espacios donde ha habido una presencia elevada de roedores infectados.
Limpieza en húmedo, mascarilla y gafas
En cuanto a la prevención, el experto ha recomendado extremar las precauciones cuando se limpian espacios cerrados, antiguos o con restos de roedores. La limpieza debe hacerse en húmedo, evitando levantar polvo, y protegiendo las mucosas con mascarilla y gafas.
Ruiz Fons ha matizado, no obstante, que prevenir la exposición en el medio natural es más difícil, porque una persona puede encontrarse con partículas contaminadas sin ser consciente de ello. En zonas donde se sabe que hay circulación del virus y una elevada presencia de roedores, algunas autoridades recomiendan incluso evitar determinadas áreas o utilizar protección respiratoria.
Transmisión entre personas, pero no como el coronavirus
Uno de los puntos centrales de la entrevista ha sido la comparación con el coronavirus. El investigador ha subrayado que la situación actual no es comparable a la pandemia de COVID-19. En el caso del hantavirus Andes, la enfermedad puede ser muy grave y no existe vacuna ni tratamiento antiviral efectivo, pero la transmisión entre personas no es tan eficiente.
Ruiz Fons ha explicado que el mayor riesgo se produce por contacto muy directo con pacientes infectados o con sus fluidos. También ha señalado que todavía existen incertidumbres sobre la vía exacta de transmisión respiratoria, aunque se sabe que este virus puede replicarse en el pulmón y ser exhalado.
Pese a la gravedad potencial de la enfermedad, el experto ha trasladado un mensaje de tranquilidad. Ha considerado que el brote actual está controlado, con los pacientes bajo vigilancia y medidas de seguridad adecuadas. A su juicio, es muy difícil que este episodio derive en un problema relevante en España o en una pandemia.
Más investigación para anticiparse a futuras zoonosis
El investigador del CSIC ha advertido de que vivimos en un mundo globalizado, donde una persona puede infectarse en una zona remota y desplazarse miles de kilómetros en pocas horas. Por eso, ha defendido que virus poco prevalentes o localizados en áreas alejadas necesitan más atención científica.
Ruiz Fons ha señalado que cada vez se presta más atención a estos riesgos, pero ha pedido avanzar hacia planes más exhaustivos de conocimiento y vigilancia de los virus emergentes procedentes de animales. En ese contexto, ha reivindicado el papel de la salud global, que integra salud humana, salud animal y medio ambiente.
El papel de veterinarios y ecólogos
El experto ha defendido que veterinarios, ecólogos y especialistas en medio natural deben tener más presencia en los comités de asesoramiento cuando surgen este tipo de amenazas. Ha explicado que estos profesionales conocen cómo circulan los virus entre animales, qué especies los mantienen y qué alteraciones de los ecosistemas pueden favorecer brotes en humanos.
La entrevista ha dejado una idea central: la prevención de futuras zoonosis no empieza en los hospitales, sino mucho antes, en el conocimiento de los animales, los ecosistemas y las condiciones que permiten que un virus dé el salto a las personas.
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