El hipo aparece sin avisar: comiendo, hablando o simplemente paseando. Aunque la mayoría de las veces es una molestia pasajera, cuando se prolonga puede resultar desesperante. Por eso, en la sección IA para andar por casa, hemos querido bajar a la tierra la ciencia que hay detrás de este fenómeno y desterrar algunos mitos que, más que ayudarnos, pueden darnos un disgusto.
¿Qué es realmente el hipo?
Como explica Mónica López, el hipo ocurre cuando el diafragma, el músculo que usamos para respirar y que se encuentra debajo de los pulmones, se contrae de manera involuntaria sufriendo un espasmo. Al inspirar, el diafragma se contrae para dejar espacio a los pulmones, mientras que al expirar se relaja para que el aire salga. Sin embargo, esa contracción involuntaria hace que entre aire muy rápido y, justo después, las cuerdas vocales se cierren de golpe, produciendo el famoso sonido. Suele aparecer por comer demasiado rápido, beber bebidas con gas, tomar alcohol, por cambios bruscos de temperatura o incluso por nervios y estrés.
El mito del susto y otros remedios populares
Uno de los remedios más famosos es provocar un susto, bajo la idea de que el sobresalto altera el patrón respiratorio y puede «reiniciar» el diafragma. Según López, esto funciona a veces, pero más por casualidad que por ciencia, ya que no hay evidencia sólida de que sea un método fiable. Otro clásico es beber agua al revés, inclinándose hacia adelante, aunque en realidad lo que ayuda aquí es el hecho de controlar la respiración y estimular ciertos nervios relacionados con el reflejo del hipo.
Lo que sí dice la ciencia: El poder del CO2
Los métodos más efectivos suelen ser aquellos que alteran el ritmo respiratorio o estimulan el nervio vago. Aguantar la respiración entre 10 y 20 segundos es una de las opciones más recomendadas porque aumenta el dióxido de carbono en sangre, lo que ayuda a relajar el diafragma y los músculos en general. De igual forma, respirar dentro de una bolsa de papel durante unos segundos busca el mismo aumento de CO2. Curiosamente, tomar una cucharadita de azúcar también puede funcionar en algunas personas, ya que se cree que estimula ciertos nervios de la boca y la garganta que interfieren con el reflejo del hipo; no es magia, tiene una base fisiológica.
Cuidado con los bulos y cuándo ir al médico
Es importante tener cuidado con los remedios absurdos o peligrosos que circulan por internet, como beber vinagre en grandes cantidades o hacer el pino, que no tienen respaldo científico. También existen supersticiones curiosas, como una creencia japonesa que sostiene que si una persona tiene hipo más de 100 veces seguidas es una señal de muerte cercana, pero lo cierto es que el hipo normalmente desaparece solo. No obstante, Mónica López advierte que si el hipo dura más de 48 horas se debe consultar a un médico, ya que el singulto —término médico para el hipo— podría estar relacionado con problemas digestivos, nerviosos o efectos secundarios de medicamentos.
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