El Bilbao Basket vuelve a situarse ante una de esas semanas que marcan una temporada… y también, por qué no decirlo, a quienes llevamos años siguiendo al equipo.
Volvemos a medirnos al PAOK en una final europea
Dentro de siete días arrancará su segunda final de la FIBA Europe Cup y, además, con un punto emocional añadido: volvemos a medirnos al PAOK BC, el mismo rival al que ya superamos en la primera.
La ida será en Salónica el 22 de abril y la vuelta, una semana después, en Miribilla. Dos partidos que nos colocan otra vez ante la posibilidad de hacer algo grande.
Porque lo vivido la pasada temporada no fue solo un título. Fue, al menos en mi caso, el mejor recuerdo que tengo siguiendo al Bilbao Basket. Ganar una final europea fuera de casa, en un ambiente como aquel, es algo difícil de igualar. Solo lo coloco a la altura de aquel ascenso de 2004 en la cancha de León, que marcó un antes y un después en la historia del club.
Ahora la oportunidad es diferente. No se trata solo de repetir, sino de hacerlo en casa. De que sean más de 9.000 personas en Miribilla las que puedan disfrutar de ese momento junto al equipo. De vivirlo de otra manera.
Miribilla, protagonista
La vuelta en el Bilbao Arena tiene todos los ingredientes para ser una noche especial. Este equipo ha demostrado que sabe competir en escenarios exigentes y Miribilla, cuando se enchufa, marca diferencias.
No es solo un partido. Es una oportunidad de volver a generar un recuerdo colectivo.
La Liga no se detiene
Pero en medio de todo este foco europeo, conviene no perder de vista la realidad del día a día. La liga sigue.
Este sábado llega el Bàsquet Manresa a Miribilla en un partido que considero clave. Mantenerse fuerte en casa es fundamental para seguir teniendo opciones de playoff, un objetivo que no debería quedar en segundo plano.
Porque independientemente de lo que pase en Europa, la temporada tiene que continuar. Y hacerlo con ambición en la Liga Endesa significa pelear por estar entre los mejores o, al menos, no perder ese tren.
Ilusión y exigencia
El equipo está ante dos escenarios que no son excluyentes: la ilusión de una final europea y la exigencia de la competición doméstica.
Volvemos a estar ahí. Volvemos a tener la oportunidad. Y esta vez, además, con la posibilidad de compartirlo en casa.