El espacio ya no es lo que era, ni se limita a lo que nos han mostrado las películas de ciencia ficción. Hemos entrado de lleno en la llamada «New Space Age» (Nueva Era Espacial), un escenario de transformación radical donde las reglas del juego geopolítico están cambiando por completo. Para analizar este panorama, el programa EgunOn Bizkaia, dentro de su sección El Desorden Mundial, ha contado con la visión de Aritz Obregón, doctor en Derecho Internacional por la UPV/EHU, quien advierte de que la realidad actual está sobrepasando la legislación vigente.
Más actores y tecnología disruptiva
El principal cambio de esta nueva era es la democratización y privatización del cosmos. Ya no nos encontramos ante la clásica carrera espacial bilateral entre dos superpotencias estatales. Hoy, además de nuevos estados como Japón o la Unión Europea, el protagonismo recae en empresas multinacionales y misiones privadas capitaneadas por grandes fortunas.
Este fenómeno ha sido posible gracias a la tecnología disruptiva, que ha abaratado drásticamente los costes de poner objetos en órbita. Esto abre la puerta a futuras actividades como el turismo espacial a gran escala y, de manera más determinante, a la explotación de recursos espaciales. Sin embargo, este «boom» comercial exige un marco normativo estricto. El Tratado del Espacio de 1967 establecía que el espacio es patrimonio común de la humanidad y prohibía la apropiación soberana, pero la práctica actual y la reinterpretación de estas normas están generando lagunas legales de difícil solución.
La amenaza de la «armamentización» cibernética
Uno de los riesgos más inminentes que afronta la comunidad internacional es la militarización del espacio, un entorno que ya se considera una dimensión operacional más, al mismo nivel que la tierra, el mar, el aire o el ciberespacio. Actualmente, doce estados cuentan ya con unidades o comandos militares espaciales diseñados para proteger o atacar sistemas en órbita.
Aunque el imaginario popular piensa en misiles destructores, Obregón matiza la realidad actual: «Hoy en día el riesgo inminente no son los misiles, sino los ataques cibernéticos a los satélites o a los sistemas terrestres que los controlan». Este tipo de guerra silenciosa ya es una realidad cotidiana en conflictos como la guerra de Ucrania. Nuestras sociedades modernas se han vuelto extremadamente vulnerables, ya que dependemos de los satélites para prácticamente todo: telecomunicaciones, geolocalización, economía y seguridad.
El peligro del colapso: El Síndrome Kessler
El otro gran dolor de cabeza de la «New Space Age» es la acumulación de desechos. La vida útil de los nuevos satélites apenas ronda los 4 o 5 años y, aunque algunos se desintegran al reingresar en la atmósfera, una inmensa mayoría se queda flotando a la deriva. Las cifras estimadas son alarmantes: existen unos 29.000 objetos de más de 10 centímetros orbitando la Tierra, 670.000 de entre 1 y 10 centímetros, y más de 170 millones de pequeños residuos de entre 1 milímetro y 1 centímetro.
A velocidades orbitales, cualquier «piedrecita» puede ser letal para un astronauta o destruir un sistema. El mayor temor de los expertos es que se desencadene el llamado Síndrome Kessler, una teoría que plantea una colisión en cadena de objetos que termine por hacer inaccesibles determinadas órbitas. En el peor de los escenarios, esto provocaría un colapso total que impediría de forma permanente el acceso del ser humano al espacio. Aunque ya existen proyectos en marcha para intentar limpiar la basura espacial, el experto concluye que las soluciones no se están implementando con la suficiente rapidez para el ritmo que lleva la industria.
Si te gusta Desorden mundial, suscríbete en nuestros canales de podcast:
Y sigue a Radio Popular en las redes sociales:
- Sigue todas las noticias de Bilbao y Bizkaia en nuestro Facebook
- Conoce la radio desde dentro en nuestro Instagram
- Los titulares y los bacalaos del Athletic al minuto en X
- Revive los mejores bacalaos en YouTube
- Recibe las actualizaciones de nuestra programación y nuestras noticias en nuestro canal de Telegram
