En este programa hablamos s con Pili Martínez, veterana integrante de la DYA, para recordar cómo ha sido la participación femenina en la asociación y cómo ha evolucionado desde los años setenta hasta la actualidad.
Desde los primeros años de actividad de la DYA, las mujeres formaron parte activa de la organización. Aunque los trabajos más visibles —como las intervenciones en carretera o las actuaciones en emergencias— estaban inicialmente protagonizados por hombres, muchas mujeres participaron desde el inicio en tareas clave para el funcionamiento de la entidad.
Según recuerda Pili Martínez, en los años 70 y 80 la presencia femenina ya era significativa, aunque en menor número que la masculina, algo lógico en el contexto social de la época. Aun así, las mujeres siempre estuvieron presentes en órganos de decisión y en la gestión de la organización.
Coordinación, organización y apoyo
Uno de los ámbitos donde la presencia femenina fue especialmente relevante fue el centro de coordinación de emergencias de la organización. Durante muchos años, gran parte de la labor de gestión y comunicación se desarrolló gracias al trabajo de operadoras que mantenían la calma en situaciones críticas.
En una emergencia, la voz al otro lado de la emisora o del teléfono puede marcar la diferencia. La persona que coordina debe mantener la serenidad, interpretar correctamente la información que recibe y transmitir instrucciones claras a los equipos que intervienen.
Pili describe las cualidades de esas personas: se necesita templanza, claridad mental y capacidad de comunicación, porque cualquier pérdida de control puede afectar a toda la cadena de actuación. En situaciones de accidente o catástrofe, la coordinación adecuada es fundamental para que la respuesta sea rápida y eficaz.
A lo largo de los años, muchas mujeres asumieron responsabilidades dentro de DYA. Algunas lideraron áreas organizativas esenciales, como la gestión de recursos, la formación o las campañas de recaudación. Otras participaron en la administración, en la escuela de formación o en los equipos de apoyo psicológico.
Con el paso del tiempo, también comenzaron a asumir puestos de mayor visibilidad, como responsables de delegaciones o conductoras de ambulancia, algo que décadas atrás resultaba poco habitual.
Pili recuerda, por ejemplo, cómo una de las primeras conductoras de ambulancia despertaba sorpresa cuando llegaba a un servicio. Sin embargo, su profesionalidad y habilidad al volante pronto demostraron que el talento no depende del género.
La evolución de la mujer en los servicios de emergencia
La incorporación progresiva de la mujer a los servicios de emergencia no fue exclusiva de DYA. Lo mismo ocurrió en otros ámbitos como la policía, los bomberos o la protección civil. Con el avance de la sociedad y el desarrollo de nuevas herramientas y formación especializada, las barreras físicas o culturales se fueron reduciendo.
Hoy en día, en la DYA encontramos mujeres en prácticamente todas las áreas:
- atención sanitaria
- conducción de ambulancias
- coordinación de emergencias
- formación y docencia
- apoyo psicológico
- gestión y administración
Este proceso refleja una evolución social más amplia, en la que las mujeres han ido ocupando espacios cada vez más relevantes dentro del ámbito de la seguridad y la atención a emergencias.
Durante la conversación surge también una reflexión interesante: la importancia de contar con equipos mixtos. Más allá de debates teóricos sobre igualdad, en el día a día de una emergencia lo esencial es la eficacia y la capacidad de ayudar.
Según explica Pili, la combinación de perfiles diferentes —hombres y mujeres— puede enriquecer el trabajo en equipo. Cada persona aporta cualidades propias que resultan valiosas en momentos críticos, ya sea en la intervención directa o en el acompañamiento emocional a víctimas y familiares.
Al final, cuando una ambulancia acude a una emergencia, nadie se pregunta quién va dentro. Lo importante es que llegue la ayuda.
Una invitación al voluntariado
Después de más de seis décadas de historia, DYA sigue creciendo y adaptándose a las necesidades de la sociedad. La organización mantiene su esencia original: voluntariado, servicio y compromiso con las personas.
Por eso, Pili Martínez lanza una invitación abierta a quienes quieran participar en esta labor solidaria. La organización necesita personas con ganas de ayudar, aprender y formar parte de un equipo dedicado a salvar vidas y apoyar a la comunidad.
«Porque todos y todas somos la DYA»
