El doctor Valentín Cabriada Nuño, neumólogo y responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Cruces, ha explicado en EgunOn Magazine cómo esta patología altera el descanso, aumenta el riesgo cardiovascular y continúa estando infradiagnosticada.
La apnea del sueño, el enemigo silencioso que puede esconderse detrás del cansancio diario
La apnea obstructiva del sueño es mucho más que dormir mal o despertarse con cansancio. Se trata de una patología frecuente en la que la vía aérea superior se cierra de forma repetida durante la noche, impidiendo que la persona respire correctamente mientras duerme. Así lo ha explicado en EgunON Magazine el doctor Valentín Cabriada Nuño, neumólogo responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Cruces.
Durante el sueño, ha señalado el especialista, disminuye el tono muscular de la vía aérea superior. En algunas personas, por factores anatómicos, exceso de relajación muscular u otros condicionantes, esa vía llega a colapsarse. El cuerpo intenta respirar, pero no consigue introducir aire hasta que se produce un pequeño despertar. No suele ser un despertar consciente, pero sí suficiente para romper la estructura normal del sueño.
El problema, ha advertido Cabriada Nuño, aparece cuando estos episodios no son aislados, sino que se repiten muchas veces cada hora. En los casos más graves pueden producirse 15, 30, 40 o incluso más interrupciones por hora, con una caída del oxígeno en sangre y una activación del organismo que libera adrenalina y otros mediadores con efectos perjudiciales.
Cansancio, somnolencia y riesgo cardiovascular
La primera consecuencia que suele percibir la persona afectada es el cansancio diurno, la somnolencia o la sensación de no haber descansado pese a haber dormido varias horas. Esa falta de recuperación puede repercutir en el rendimiento laboral, en la atención y en la vida diaria.
Sin embargo, el especialista ha subrayado que los riesgos van más allá de la fatiga. La apnea obstructiva del sueño está relacionada con la hipertensión arterial, el agravamiento de problemas cardiovasculares, la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardiaca y los problemas cerebrovasculares. No se trata de un riesgo inmediato durante una apnea concreta, sino de una acumulación de efectos a medio y largo plazo.
También puede influir en la seguridad. La somnolencia y la falta de atención aumentan el riesgo de accidentes de tráfico, laborales y domésticos, especialmente en los pacientes que presentan síntomas más claros durante el día.
Roncar no siempre significa tener apnea, pero puede ser una señal
El ronquido es uno de los síntomas más asociados a la apnea del sueño, aunque no siempre implica la presencia de esta enfermedad. Cabriada Nuño ha explicado que puede existir un ronquido simple, producido por la vibración de los tejidos de la vía aérea superior, sin que llegue a producirse un cierre completo de la vía respiratoria.
Aun así, el ronquido puede ser una señal de alerta cuando se acompaña de pausas respiratorias, despertares frecuentes, sensación de ahogo, cansancio al levantarse o somnolencia durante el día. En muchos casos, quien detecta el problema no es la persona afectada, sino quien duerme a su lado.
El acompañante puede observar que la persona deja de respirar durante unos segundos o que alterna ronquidos intensos con pausas. Por eso, muchas consultas no llegan por iniciativa del propio paciente, sino porque su pareja o compañero de habitación ha detectado esas interrupciones durante la noche.
Una enfermedad que puede pasar desapercibida
Una de las dificultades de la apnea obstructiva del sueño es que puede estar presente incluso en personas que no perciben síntomas claros. El doctor ha explicado que no siempre existe una relación directa entre el número de apneas y la sensación subjetiva de sueño o cansancio.
Hay pacientes con apnea grave que aseguran descansar bien, no tener sueño durante el día o encontrarse aparentemente normales. En algunos casos, solo después de iniciar el tratamiento descubren que sí estaban más cansados de lo que pensaban y que habían normalizado una mala calidad de sueño.
Esta falta de conciencia contribuye a que la enfermedad siga estando muy infradiagnosticada, pese a ser frecuente y estar muy relacionada con factores como la obesidad.
Pruebas en casa para llegar a más pacientes
El diagnóstico de la apnea del sueño ha cambiado en los últimos años. Aunque la polisomnografía hospitalaria sigue siendo la prueba más completa y detallada, actualmente se utilizan cada vez más estudios simplificados en el domicilio del paciente.
Estos equipos portátiles permiten medir la respiración durante la noche, los movimientos del tórax y el abdomen, así como el nivel de oxígeno. La persona duerme en su casa, en su entorno habitual, y después devuelve el dispositivo para que los datos sean analizados por los especialistas.
Este sistema ha permitido llegar a más pacientes y agilizar el diagnóstico de una patología muy extendida. Además, el desarrollo tecnológico está abriendo la puerta a nuevas modalidades diagnósticas aún más sencillas.
La CPAP, un tratamiento eficaz pero no siempre fácil
Uno de los tratamientos más conocidos para la apnea obstructiva del sueño es la CPAP, la máquina que introduce aire a presión a través de una mascarilla para mantener abierta la vía aérea durante la noche. El doctor ha destacado que es un tratamiento muy eficaz, ya que evita el cierre de la vía respiratoria.
Aun así, reconoce que no siempre resulta sencillo adaptarse. La mascarilla debe estar bien ajustada, el aire llega a través de un tubo y algunas personas sienten incomodidad, agobio o dificultad para dormir con el dispositivo. En torno a un porcentaje importante de pacientes consigue adaptarse bien y duerme con la máquina de forma regular, pero otros no logran tolerarla.
El uso intermitente tampoco es lo ideal. Según ha explicado el especialista, el tratamiento debería utilizarse todas las noches para ser plenamente efectivo, aunque en la práctica hay pacientes que necesitan alternativas cuando no consiguen adaptarse.
Pérdida de peso y otras alternativas
Además de la CPAP, existen otras opciones, aunque deben seleccionarse de forma individual. La pérdida de peso es uno de los factores más importantes, ya que la obesidad aumenta la probabilidad de sufrir apnea obstructiva del sueño.
Cabriada Nuño ha señalado que adelgazar puede permitir, en algunos casos, reducir la gravedad de la apnea e incluso replantear el tratamiento tras una nueva prueba diagnóstica. También ha mencionado la existencia de dispositivos de avance mandibular, prótesis dentales, tratamientos quirúrgicos y nuevas opciones farmacológicas orientadas a la pérdida de peso, aunque no todas están financiadas ni sirven para todos los pacientes.
El tabaco y el alcohol también influyen. El tabaco puede favorecer la inflamación de la vía aérea, mientras que el alcohol aumenta la relajación muscular durante el sueño y puede agravar los episodios de apnea.
Las mujeres, más expuestas al infradiagnóstico
Uno de los mensajes importantes de la entrevista ha sido la necesidad de cambiar el estereotipo clásico de la apnea del sueño. Tradicionalmente se ha asociado a un varón con obesidad, roncador y con somnolencia evidente. Sin embargo, el doctor ha advertido de que en las mujeres la enfermedad puede manifestarse de forma diferente.
En muchos casos, especialmente en mujeres jóvenes, los síntomas no aparecen tanto como somnolencia, sino como cansancio, falta de energía o astenia. Además, pueden roncar menos o presentar apneas menos llamativas, lo que retrasa el diagnóstico.
Por eso, el especialista considera necesario ampliar la mirada clínica y social sobre esta enfermedad para no dejar fuera a personas que no encajan en el perfil más conocido.
Dormir también es salud
Más allá de la apnea obstructiva del sueño, Cabriada Nuño ha llamado la atención sobre la mala relación que la sociedad mantiene con el descanso. Ha explicado que muchas personas acumulan una deuda crónica de sueño porque sacrifican horas de descanso para responder a obligaciones laborales, familiares o sociales.
El uso generalizado de pantallas también ha contribuido a empeorar la calidad del sueño. Frente a la importancia que se concede a la dieta o al ejercicio físico, el sueño sigue siendo, en muchas ocasiones, el gran olvidado de la salud.
El mensaje final del especialista ha sido claro: dormir bien no es perder el tiempo, sino una condición fundamental para mantener una actividad diaria saludable, segura y satisfactoria.
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