Un Bilbao Basket necesitado de su «efecto Miribilla»

Los hombres de negro reciben al Girona con el único objetivo de volver a ganar en Miribilla tras 4 derrotas consecutivas ligueras en casa
Un Bilbao Basket necesitado de su «efecto Miribilla»
El ex-MIB Quino Colom dirige a los catalanes / acb Photo / A. Arrizabalaga

El Surne Bilbao Basket disputa este viernes 22 de diciembre (Bilbao Arena, 19:00 horas) su último partido como local del año 2023 ante el Girona Bàsquet. El equipo de Jaume Ponsarnau quiere despedirse de su afición con una victoria tras cuatro derrotas consecutivas en Miribilla (Tenerife, Real Madrid, Unicaja y Breogán).

Para conseguir la crisis de resultados el equipo bilbaíno recupera a Tryggvi Hlinason, aunque su entrenador recuerda que aún estará lejos de su mejor estado físico tras un mes alejado de las canchas a causa de un esguince severo del ligamento lateral externo del tobillo izquierdo. «Tiene ritmo de trabajo pero no de competición, por lo que no es el mejor día para empezar. Hlinason nos ayudará en lo que pueda, no en lo que quiera», adelanta Jaume Ponsarnau

El equipo ha echado en falta una rotación de garantías para Sacha Killeya-Jones y se espera como agua de mayo al islandés. También al mejor Adam Smith y quizá la ausencia del interior de los bilbaínos haya influído en parte en el bajón de rendimiento en los tramos decisivos.

Mentalidad

«Nos afectan en nuestra capacidad competitiva y a eso intentamos hacerle frente. Hemos dado un paso en consistencia de juego y la hemos desarrollado contra los mejores equipos incluso en su pista, pero en los momentos que nos aprietan no estamos bien. Hay derrotas en la mochila. La dinámica y la mentalidad del equipo siempre ha sido buena, pero es un equipo que si pierde está triste», reconoce el coach.

Girona llega a Miribilla en una posición cómoda, con siente victorias, gracias a un gran arranque de temporada. Los de Salva Camps han perdido sus dos últimos partidos y sus rachas de acierto son el principal quebradero de cabeza de los rivales. Ponsarnau espera que el efecto Miribilla pueda ayudar a los suyos a superar a los catalanes: «Nosotros necesitamos a nuestra gente. Hemos demostrado dudas en cuanto a nuestra capacidad competitiva, no a nuestro juego, pero está claro que, a lo largo de 40 minutos, cuando hay dificultades nos cuesta ser sólidos, consistentes. Si tenemos la ayuda de Miribilla, seguro que vamos a tener más posibilidades»

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